Si no sabes si es hora de cambiarte el coche, presta atención a estos detalles

 

 

 

 

 

 

Cuando tenemos un coche que ya llevamos muchos años conduciendo, cambiarlo por uno nuevo es tentador. Aunque no siempre sea necesario, hay ocasiones en que renovar nuestro coche viejo por uno moderno puede ser buena idea.

Los coches han cambiado y se han modernizado drásticamente en los últimos años. Esto significa que las diferencias entre un coche de 1 año y uno de 10 años pueden ser abismales (para no hablar de los coches que ya alcanzan los 20 años o más). Aun así, también existen coches de entrada edad que siguen respondiendo muy bien a su función, y que siguen siendo ideales para aquellos conductores que recorran pocos kilómetros.

Lo que sí que es preocupante es que el parque automovilístico español está envejeciendo. La mayoría de coches españoles tienen más de diez años, algo que podría comprometer la seguridad vial de todos. De este modo, si las siguientes realidades forman parte de tu día a día, puede que haya llegado el momento de cambiar de vehículo y de decir adiós a un viejo amigo para abrir un nuevo capítulo en tu vida donde tu seguridad y movilidad estén garantizadas.

El vehículo no responde Coches

Si te cuesta arrancar o el vehículo responde mal en situaciones como las subidas, puede que haya llegado la hora de hacer un cambio. Recuerda: que el coche no te arranque no es normal, y tampoco lo es tener que hacer maravillas con los pedales para que tu coche pueda subir una calle con algo de desnivel.

Visitas demasiado el taller

Si tus visitas al taller empiezan a ser frecuentes, y, además, te encuentras con que siempre te están arreglando lo mismo, es que definitivamente ha llegado la hora de hacer un cambio. Haz el cambio antes que no te hayas gastado una fortuna en reparaciones que podrías haber evitado. 

Los componentes del vehículo son viejos
La imagen empieza a ser preocupante

Suele pasar que los coches viejos tienen una imagen menos atractiva que un coche nuevo, por mucho que lo cuidemos. La pintura empieza a caer, los otros conductores tienen menos manías a la hora de darnos golpes, y los faros ya no iluminan igual. Aunque el aspecto no lo sea todo, debemos recordar que un coche bonito también es más seguro , por lo que este podría ser otro argumento para cambiarnos el vehículo.

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